miércoles, 1 de noviembre de 2017

Responsabilidades propias

Al parecer eso de la crisis no había llegado a su término. Algunos, obsesionados con los números, no quisieron enterarse de que, más allá de su inicio en los oscuros laberintos financieros, lo vivido estos últimos diez años ha sido en realidad, no solo una crisis económica, sino principalmente una monumental crisis social.

Pobreza, precariedad, desigualdad, injusticia. Esos son los patrones, que con sus números, deberían de preocuparse de medir los pitagorines económicos y los corifeos mediáticos. Y como conclusión de sus mediciones no deberían sorprenderles las reacciones emocionales, cuando no viscerales, que esta crisis ha provocado. 

Una de las lecturas que una buena parte de la población ha realizado, y que está en la base de algunos conflictos territoriales, aunque en ningún caso sea la única razón de los mismos, es que las personas somos juguetes de decisiones e intereses cada vez más globalizados y anónimos, y en consecuencia parece lógico reclamar espacios e instituciones cada vez más cercanas y reconocibles desde donde ejercer la resistencia y en las que las decisiones respondan más a los intereses de las personas, y no a las dinámicas del mercado y a la avaricia de unos pocos.

Una respuesta a este razonamiento podría ser el fomento del municipalismo. Sin embargo, algunos prefieren matar moscas a cañonazos y construir obstáculos a la solidaridad. También los hay que, ahogados en esa maraña de globalizaciones y despersonalización de los asuntos públicos, viven como plañideras acusando de todo lo que les pasa a conspiraciones lejanas y secretas. Pero olvidan ejercer en aquellos ámbitos en los que todavía no se ha producido la expropiación de la responsabilidad de decidir.

Los datos de la última EPA siguen demostrando que León se apaga económicamente. Y la reactivación no pasa solo por la generación de empleo mediante la importación de empresas catalanas. Pasa de manera muy importante por la activación del consumo interno. Y para eso, para acordar convenios colectivos con importantes incrementos salariales, solo necesitamos el acuerdo entre leoneses. Ese ámbito de decisión sigue siendo nuestro.

Publicado en La Nueva Crónica el 31 de octubre de 2017

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